COTIDIANIDADES

January 8, 2019

.- Seguridad pública, el gran reto

 

Por: SAUL HERNANDEZ

 

 

UNO DE los graves problemas que pesa sobre el país es el de la inseguridad, misma que ha mutado en muchas partes y se ha especializado al grado tal de que pareciera que no hay manera de ponerle un alto.

 

Los dichos que surgieron sobre el tema de Miguel Angel Osorio Chong, senador priísta y ex secretario de gobernación en tiempos de Enrique Peña, salió a defender a las instituciones, en este caso a la Policía Federal y al Ejército, afirmando en redes sociales, que la pasada administración realizó acciones efectivas contra el hampa organizada.

 

Mientras que su contra parte, Ricardo Monreal, cuestionó el hecho al señalar que el Cartel de Sinaloa erogaba un millón de dólares para el pago de altos funcionarios, tanto policiacos como del Ejército, pues así cuándo se acabaría la guerra?

 

Lo cierto es que la complicidad es muy grande, y los niveles de corrupción también, de eso nadie es ajeno, de antemano siempre se habló de complicidad y por ello la inoperancia de la autoridad que teniendo en sus manos diversas corporaciones de seguridad y policiaca, no pueda acabar con dicho mal.

 

Lo peor de todo es que tales dichos surgen de otro y de uno de los hombres más transgresores de la ley de quien se dice es el promotor del mal, aunque sabemos que la ruta del dinero ilícito tiene muchos destinos y cuando se habla de hacer más, no hay que dudar que esas rutas se amplían al grado que ya no sólo quedaron en manos de altos mandos, sino de los intermedios y bajos, no por ello fue disfuncional el Mando Unico y no por ello, los ediles sacaron las manos para tener una policía inoperante y cómplice de la delincuencia, algo que se vive en el día a día.

 

Ahora, las cosas si bien no se cambiarán por decreto, es cierto de que hay que trabajar de manera intensa, pero sobre todo, la de tener una responsabilidad con la sociedad, de lograr que pueda andar en las calles sin el temor de ser sorprendidos por los amantes de lo ajeno, o bien estar en cualquier reunión o lugar público sin la psicosis de ser asaltado o ultimado por gusto de dichos sujetos, que sabemos tienen jefes con nombre y apellido.

 

Sin duda el gran reto es ese el de poder brindar una seguridad efectiva y para muchos, que piden el rescate de las instituciones, lo mejor quizá sería no sólo poner un filtro, sino empezar de nuevo, en primera para romper los grandes vicios que existen y, segundo, la de poder fincar una credibilidad en dicho organismo que se debe ejecutar con nuevos ordenamientos y formaciones éticas, sólo así se podría apostar a un cambio, antes se antoja difícil.

Esperemos que se den los pasos y acciones necesarias, de lo contrario sólo será más de lo mismo, pero dicho con otro nombre y otra cara, que sería lo más peligroso que pudiera sucederle a la sociedad.

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