CONTROL SOCIAL

September 7, 2018

 

En el estudio del delito y sus métodos de prevención, encontramos dos tipos de control social, el control social formal y el control social informal. El primero hace referencia a las instituciones y personas profesionalizadas dirigidas a prevenir la comisión de hechos delictivos. El segundo, conllevaría la misma función, sin embargo se realizaría a través de medios no institucionalizados. El control social informal se produce a través del proceso de socialización del individuo, en el que intervienen distintas instituciones como son la familia, la escuela o los medios de comunicación. Dichas instituciones, serán las encargadas de enseñar al individuo las normas a seguir, valores y métodos de conducta para poder ser integrado en la sociedad.

 

El delito no puede definirse bajo la consideración exclusiva de la conducta del infractor sino que es el resultado de la interacción entre el autor (delincuente), el objeto (víctima), el control social formal, y el control social informal (Redondo & Garrido, 2013).

 

Las sociedades humanas, desde las más primitivas, hasta las más desarrolladas, se han visto precisadas, en forma deliberada o inconsciente, a contar con mecanismos de control respecto de sus integrantes para asegurar la cohesión del propio grupo. Primitivamente las ideas de origen divino y mágico acerca del mundo y de las relaciones del hombre con la naturaleza, propició prácticas sociales que se  suponían gratas a los dioses o bien tabús que debían respetarse para que no acarrearan desgracias colectivas o personales, mecanismos que se traducían en controles sociales, administrados por la clase teocrática gobernante y por la propia comunidad. Las normas religiosas, éticas, jurídicas, los prejuicios, las prácticas de carácter mágico o de índole empírico, constituían controles sociales formales e informales para esos grupos sociales. El desarrollo de grupos primitivos a sociedades más complejas a lo largo de los períodos históricos que se conocen como Edad Antigua y Media que finaliza en el año 1452 con la caída del Imperio Romano de Oriente,  abarca  multiplicidad de formas  de  ejercer  el poder  en  esas sociedades, donde el componente teocrático fue fuente importante del mecanismo de control social, amén de otros factores, como el político, el económico, el social, el cultural, que contribuyeron a la permanencia o al cambio en cada sociedad. El período denominado Edad Moderna se caracterizó, entre otros sucesos en la  Europa de esos tiempos, por el nacimiento de los Estados que se consolidan en la edad Contemporánea, donde es el Estado el que concentra las medidas formales del control social (Orellana, 2010).

 

En el estudio del delito, y de los distintos medios que existen para su control, encontramos dos tipos de control social, el formal y el informal. Hablamos de control social formal cuando hacemos referencia a aquellas instituciones o personas cuyas funciones profesionales son la seguridad y el control, desarrolladas con el objetivo de prevenir la delincuencia. El control social informal tendría la misma misión que el anterior, sin embargo, su actividad no estaría profesionalizada.

Ambos controles suelen ir unidos, en todas las sociedades podemos ver la existencia de ambos, sin embargo, el peso de una u otra dependerá de la cultura ante la que nos encontremos, tal y como podemos comprobar en los siguientes ejemplos:

 

En la era pre-colonial, el control social informal era el método primario para prevenir y responder ante el crimen. En diversas partes de la India, el control social informal ha estado basado en el concepto hindú de Dharma, que marca las reglas  de la buena conducta y del buen comportamiento. La lucha contra la delincuencia en la antigüedad se realizaba a través de la unión del control social formal e informal. En pueblos rurales, eran los ancianos y los consejos quienes trataban con los delitos menores, sin embargo, para delitos graves, como el robo o el asesinato, se esperaba un severo castigo por parte del rey (Lambert, Jaishankar, Jiang, Pasupuleti & Bhimarasetty, 2011).

 

Un buen ejemplo para entender la diferencia entre ambos controles sería el propuesto por Redondo y Garrido:

 

Cuando el vendedor de unos grandes almacenes actúa contra el intento de hurto por parte de un cliente, está ejerciendo, según la definición propuesta, un control informal, mientras que la actuación del vigilante jurado en el mismo caso, formaría parte del control formal. Mientras que el primero está contratado para vender productos, el segundo lo está específicamente para impedir las sustracciones y los robos. Sin embargo, ambos trabajadores son susceptibles de contribuir a evitar los hurtos en la tienda (2013). Por regla general, el control social formal se hará efectivo cuando los mecanismos de control social informal hayan fayado. En muchas situaciones, la denuncia de un delito  es en realidad el último recurso utilizado por los ciudadanos cuando ya han fracasado sus intentos previos  de resolver la situación (Redondo & Garrido, 2013). (crimina.es)

Please reload

Please reload