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EDITORIAL


JUSTO REPARTO

TRAS LOS anuncios que se han hecho con respecto a la forma que Habrá de ejecutarse el próximo gobierno federal en materia de recursos y descentralización, así como el recorte presupuestal y, por ende, también el de personal, dentro de la burocracia se han prendido los focos rojos ante el ya temor de la pérdida de más de dos mil plazas, en términos generales.

Situación que llama la atención, porque no sólo serán esas dos mil plazas de las que se hablan, sino de otros tantos recursos que se han ido cortando también bajo el lema de que no hay manera de dotarlos y, nos referimos en todos los niveles.

Ejemplo es la papelería que se usa en las dependencias y que poco a poco se ha restringido al grado de que muchas dependencias señalan que no tienen papelería para la tramitología de las necesidades de la sociedad, situación que es grave.

Sin embargo, ello no representa más que un mentado ahorro falso, precisamente por los altos sueldos que la burocracia devenga y que ha ido en detrimento de muchas cosas dentro de las instituciones.

Quizá podemos decir que tal medida es necesaria, sin embargo, valdría la pena que el próximo gobierno federal analizará de mejor manera dichas acciones, porque sin duda, en el ejercicio que tuvo en el pasado López Obrador al frente de los destinos de la Ciudad de México, brindó diversos apoyos a la sociedad, pero hubo muchas historias con respecto a personas que no lo merecían y de muchas otras que lo necesitaban, por lo tanto hubo una discrecionalidad en el ejercicio de esos apoyos.

Hoy se hace necesario que dichos recursos aterricen en verdad para quien lo necesita, donde no sólo cuenta tal hecho, porque sería una sociedad paria que en nada ayudaría a su desarrollo y progreso, la conformación y promoción de espacios laborales es clave y ojalá se logre, precisamente para dinamizar la economía local y regional se empiece a generar otra sinergia, acabar con la obesa burocracia es un gran reto, pero además necesaria, porque también hay quienes devengan hasta tres sueldos o más y en ese terreno debe ser más justa la repartición, ojalá y se logre; para que el recurso ahorrado tenga buen fin, algo que no ha sucedido en los últimos sexenios.


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